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Conforme a un informe reciente, se ve un aumento en la valoración que la población hace de la carne de caza como un producto sostenible, además de confirmar que su presencia en el canal de la restauración está cada vez más extendida.

Dicho informe, elaborado por la empresa GFK, para la Asociación Interprofesional de la Carne de Caza (ASICCAZA), analiza los hábitos de consumo de este tipo de carne, al igual que hizo en los años 2017 y 2020.

 

LA CARNE DE CAZA COMO UN PRODUCTO SOSTENIBLE

 

En un contexto en el que cada vez más se muestra una tendencia a preocuparnos por el origen de los alimentos que consumimos, la llamada “gastronomía sostenible” ha ganado mucho peso en los últimos años.

El estudio destaca que la idea de la carne de caza como un producto sostenible, se ha ido asentando en la mente del consumidor en los últimos años, sobre todo en base a la contribución de la carne de caza al desarrollo de las zonas rurales así como a la conservación de la naturaleza. Su relevancia en estos ámbitos ya fue analizada en una anterior entrada al Blog.

Esta evolución en el pensamiento colectivo respecto a la sostenibilidad como una característica clave de la carne de caza es algo muy positivo, ya que esto favorece sin duda al sector, siendo la gastronomía sostenible cada vez más un factor decisivo para los consumidores a la hora de incorporar esta delicia gastronómica a dieta.

Debemos tener en cuenta que la carne de caza es un producto sostenible en sí misma, ya que proviene de animales criados en total libertad en la naturaleza, cuya alimentación es 100 % natural.

Además, la regulación y el marco normativo que rodea a la actividad cinegética cada vez más estricto, asegura el equilibrio poblacional de estas especies en los cotos de caza.

Todo esto genera una productividad ligada al territorio, siendo la caza un importante motor económico y social para el desarrollo de las zonas rurales.

 

La carne de caza como esencial para luchar contra el cambio climático

 

Pese a la falsa creencia que históricamente asociaba la caza con un impacto negativo en el entorno, esa falsa creencia está ya superada, subrayándose el papel esencial de la caza para preservar el patrimonio natural.

De hecho, la carne de caza cumple las recomendaciones de Naciones Unidas para luchar contra el cambio climático por su carácter natural y sostenible.

De hecho el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio climático de dicho organismo, ha recalcado en varias ocasiones la necesidad de un cambio en la dieta humana en la que la carne que se consuma debe estar asociada a sistemas productivos resilientes, sustentables y bajos en emisiones de gases de efecto invernadero.

En este contexto la carne de caza encaja totalmente tal y como hemos subrayado.

De hecho, un informe reciente, afirma que las carnes no silvestres tienen una huella de carbono en el entorno muy superior a la que tiene la carne de caza.

A esto se une que la actividad cinegética permite mantener en perfecto estado importantes ecosistemas que no serían viables sin la existencia de la caza. Así, los dueños de los cotos de caza invierten mucho dinero en mantener su entorno limpio, conservándose así su patrimonio natural.

Finalmente, cabe señalar que las especies silvestres, alimentándose en su entorno, son auténticos bomberos del campo, limpiando su hábitat y previniendo los incendios forestales.

 

CONSUMO EN RESTAURANTES

 

En el informe también queda de manifiesto que el consumo de caza en restaurantes de nuestro país es cada vez mayor. Actualmente, se considera el canal más habitual de consumo de este tipo de carne. Esto se debe a las numerosas iniciativas que se han llevado a cabo desde distintas asociaciones e instituciones para acercar la carne de caza a los profesionales de la hostelería, dando a conocer las múltiples propiedades de este producto. Un ejemplo reciente, lo encontramos en el proyecto del Centro de Formación en Gastronomía Cinegética, del que ya nos hicimos eco en este Blog anteriormente.

En la actualidad, el estudio revela que el 35.6 % de la población española asegura haber comido carne de caza al menos una vez en el último año. Esto supone un notable aumento respecto a los años anteriores, siendo hace tres años esa cifra del 29.3€, una cifra a su vez muy superior respecto al consumo de los tres años anteriores, ya que en 2017 era inferior al 25%. Esto implica un aumento en el consumo de más de 10 puntos en seis años.

 

 

BARRERAS CADA VEZ MÁS FRANQUEABLES PARA EL CONSUMO DE LA CARNE DE CAZA

 

Siendo España uno de los principales países productores de carne de caza, sorprende el hecho de que a su vez seamos unos de los países menos consumidores de dicho producto. Esto se debe a diversas barreras, ya expuestas anteriormente en nuestro Blog.

No obstante, el estudio revela que el 55.1% de ellas son franqueables si se realizan acciones en esa dirección.

Muchos consumidores siguen alegando la dificultad de encontrar carne de caza como el principal motivo para no consumirla. En este sentido, iniciativas como la tienda online de Sierra Wild contribuyen a acercar esta delicia gastronómica a los consumidores, directamente del campo a su casa.

Otras barreras que cada vez cobran más importancia son el desconocimiento o la falta de hábito a la hora de incluirlo en la dieta.

No obstante, observamos consumidores nuevos que englobaríamos en el concepto de consumidor Gourmet. Es este consumidor, que prioriza la calidad del producto frente al precio del mismo, quien se perfila como mayor consumidor actual de la carne Gourmet, representando un porcentaje nada desdeñable del 10.5% de la población.

 

VALORACIÓN POSITIVA DE ESTOS RESULTADOS POR PARTE DE ASICCAZA

 

En conclusión, este informe deja entrever un avance hacia el objetivo de posicionar la carne de caza en el lugar que merece, algo en lo que se lleva invirtiendo esfuerzos por varios sectores, desde hace varios años.

Así, la Interprofesional destaca que los consumidores vayan asociando cada vez más la carne de caza como un producto sostenible y ligado al desarrollo del mundo rural.

Además la carne silvestre se está posicionando entre el colectivo gastronómico más Gourmet, valorándose muy positivamente por estos sus propiedades nutricionales y organolépticas. En este contexto, la carne de caza está cada vez más llamada a ser referente de la alta cocina.

 

Para Sierra Wild, los resultados de este informe son positivos, y un paso más para poner a la carne de caza en el lugar en que se merece. La carne de caza es un producto sostenible que, no sólo es beneficioso para nuestra salud sino que, como se demuestra cada vez más, esencial para el entorno que nos rodea.

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